domingo, 8 de abril de 2012

Trabajo 2

REDACCIÓN II

Universitaria: Adelaida Campos

La Razón


Industria del litio


Días atrás, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE) suscribieron un Principio de Acuerdo con el consorcio coreano Kores-Posco para dar inicio al proceso de desarrollo y producción de cátodos de ión de litio, primer paso para la fabricación de baterías. El acuerdo es auspicioso en muchos sentidos.

En la primera parte el juicio de valor hace referencia a que el acuerdo es bueno pero el argumento es muy pobre. El modo de editorializar es interpretativo.
En efecto, pese a que el acuerdo por su cuantía y por su duración ($us 1,5 millones y 18 meses, respectivamente) podría parecer menor, puede ser el verdadero inicio de la industrialización del litio en Bolivia, pues mientras en el país existe la materia prima y la voluntad de desarrollar semejante industria, los socios coreanos pueden aportar la tecnología, el conocimiento técnico y, sobre todo, la experiencia en emprendimientos de esta dimensión.

La afirmación: puede ser el verdadero inicio de la industrialización del litio en Bolivia demuestra la parcialización con el Gobierno. Es una respuesta al editorial de Página Siete donde se descalifica al proyecto.




Para continuar con el trabajo manipulativo, La Razón excusa el retraso de ocho meses en la iniciación del proyecto. 


Tanto el editorial de Página Siete como el de La Razón son persuasivos. El primero en contra y el segundo, respondiendo, a favor. Ninguno tiene un trabajo de investigación lo suficientemente solido como para ser impuesto en el lector.


Respecto de la experiencia coreana, hay que destacar especialmente la historia de la Pohang Steel Company (Posco), pues fue fundada en 1963 como el primer paso del gobierno de Corea del Sur para dar paso a la industrialización del país, y sus líderes tuvieron que luchar contra viento y marea para hacerla posible pese a que entonces no tenían ni la experiencia ni las materias primas; hoy es la tercera industria siderúrgica más grande del mundo y desde hace un tiempo ha volcado su interés al desarrollo de tecnología de punta. Sin duda, un ejemplo para imitar.
La conclusión del editorial es que hay que ser optimistas con el acuerdo.
La importancia del acuerdo se hace aún más evidente al considerar que, como lo reconoció en el acto el propio Ministro de Minería, el proyecto boliviano para desarrollar la tecnología adecuada para la industrialización del litio tiene un retraso de ocho meses debido a las adversas condiciones climáticas, los conflictos sociales y el incumplimiento de proveedores. El Gerente Nacional de Recursos Evaporíticos de la Comibol informó asimismo que el proyecto cuenta con un presupuesto inicial garantizado por un crédito de $us 879 millones del Banco Central de Bolivia (BCB).
Según el acuerdo, la Comibol suministrará a la sociedad materias primas y construirá la planta piloto con una inversión de $us 750 mil; Posco aportará con ingeniería y construcción de la línea piloto, actividades en investigación y desarrollo, y apoyo tecnológico; y Kores estará a cargo de la obtención de precursores y el respaldo económico para el suministro de materias primas, aportando el consorcio un capital inicial de $us 750 mil.
Este párrafo también es informativo.
Según se informó al firmarse el Principio de Acuerdo, los objetivos principales del proyecto contemplan el diseño e implementación de una planta piloto de experimentación en producción de cátodos, como paso previo a la construcción de una planta industrial, y la selección de la tecnología “más apropiada y adecuada” para la instalación de una industria de materiales catódicos bajo la modalidad Joint Venture con el consorcio de Corea del Sur.
Ampliación de datos sobre el acuerdo. Es informativo

redaccion





Trabajo 1 
   REDACCIÓN II
Universitaria: Adelaida Campos
PÁGINA SIETE


La producción de litio y la alianza con Corea


Finalmente el Gobierno se inclinó por Corea del Sur para industrializar el litio del salar de Uyuni. Un consorcio surcoreano conformado por las compañías Kores y Posco se comprometió a construir en el país una planta para fabricar cátodos de litio, que es un insumo para producir baterías de ese metal.

La primera parte es informativa aunque también muestra que el Gobierno al fin se decidió por un consorcio.

El ministro de Minería y el presidente de la Comibol firmaron un contrato con ejecutivos de las dos empresas mencionadas ante la presencia del congresista Lee Sang-deuk, hermano del presidente coreano, Lee Myung-bank.

El segundo párrafo también es informativo. Por el momento no hay juicios de valor.
Gracias a esta firma, dijeron las autoridades, se podrá posteriormente “escoger la tecnología que se adoptará” en una eventual planta industrial de baterías de litio. La fábrica a la que se han comprometido es todavía una “planta `piloto” y con una inversión relativamente menor, de 15 millones de dólares, el 50%de ella aportada por el Estado boliviano.En este tercer párrafo existen más datos para ilustrar acerca del proyecto. Está una cita textual pero no dice que autoridad la vertió.
Resalta que la fábrica es de prueba para que tengamos un panorama de la magnitud del proyecto.


El país tiene la reserva de litio más grande del mundo en el salar de Uyuni, que alberga unos 100 millones de toneladas del mineral.

La oración es de contextualización, para comprender mejor nuestra situación respecto al mineral.

La noticia es buena, obviamente, porque indica que se está avanzando en la explotación de un recurso natural que Bolivia no aprovecha. Sin embargo, la información podría ser demasiado optimista. La semana pasada, Página siete entrevistó a Oscar Ballivián, un especialista boliviano en litio, que reside y trabaja en Argentina, que ofreció un escenario para este tema más complicado.

En esta parte del editorial se vierte claramente un juicio de valor: la noticia es buena pero… Para argumentar el porque de tomar con mesura la noticia, Página Siete adelanta que un especialista, entrevistado por ellos, nos explicará mejor.
En primer lugar, recordó que Bolivia tiene tanto ventajas como desventajas en la producción de este mineral. Las ventajas, dijo, son el costo más bajo de producción debido a la abundancia del litio en el salar de Uyuni. Pero mencionó también los problemas: mayor lejanía del mar, menos seguridad jurídica, más problemas sociales y menos desarrollo tecnológico.

Según las declaraciones del experto en el tema, el editorial enlista las desventajas del proyecto frente a sólo una ventaja.

El especialista también recomendó tomarse las cosas con más calma y recordó que Argentina y Chile en 15 años de explotación de sus respectivos salares, recién están produciendo carbonato y cloruro de litio con una pureza de 99.9% y que ahora pueden intentar empezar a construir baterías de litio, de demanda cada vez mayor debido al crecimiento de la producción de autos eléctricos.

Este es el párrafo pesimista por que nos compara con países vecinos que también incursionaron en el área. En base a datos se recomienda no ser tan optimistas.
Bolivia todavía no ha empezado la producción industrial del cloruro de litio ni del carbonato, tampoco lo hace con una pureza cercana al 100%, lo que pone al país en una situación menos favorecida que nuestros vecinos; en el fondo su mensaje era hacer las cosas poco a poco y no intentar, de cero, una industrialización que requiere de tecnologías avanzadas y cuyo mercado, aunque esté en crecimiento, todavía no está definido.

La tesis ya está planteada: la idea es buena pero la ejecución no es correcta. Lo ideal para Página Siete es asegurar el mercado y la tecnología para industrializar el litio. Ésta es su conclusión aunque no lo suficientemente fuerte, por lo escaso de la investigación, para persuadir al lector y que éste la crea.


El tiempo dirá si el plan de la industrialización ofrecida por Corea es realista y útil para el desarrollo del país.

El editorial deja al tiempo el destino del proyecto. No dice ningún pronóstico porque no tiene los suficientes datos para afirmar con toda certeza que el proyecto no será exitoso.

En general el editorial es interpretativo pero muy débil para sostener su conclusión. Hace falta más de un especialista y que los datos sean de nuestro territorio. No está mal hacer similitudes con otros países pero tratándose de un editorial nacional, de La Paz, es mejor concentrarse en nuestro territorio.











 

redaccion II