REDACCIÓN II
Universitaria: Adelaida Campos
La Razón
Industria del litio
Días atrás, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE) suscribieron un Principio de Acuerdo con el consorcio coreano Kores-Posco para dar inicio al proceso de desarrollo y producción de cátodos de ión de litio, primer paso para la fabricación de baterías. El acuerdo es auspicioso en muchos sentidos.
En la primera parte el juicio de valor hace referencia a que el acuerdo es bueno pero el argumento es muy pobre. El modo de editorializar es interpretativo.
En efecto, pese a que el acuerdo por su cuantía y por su duración ($us 1,5 millones y 18 meses, respectivamente) podría parecer menor, puede ser el verdadero inicio de la industrialización del litio en Bolivia, pues mientras en el país existe la materia prima y la voluntad de desarrollar semejante industria, los socios coreanos pueden aportar la tecnología, el conocimiento técnico y, sobre todo, la experiencia en emprendimientos de esta dimensión.
La afirmación: puede ser el verdadero inicio de la industrialización del litio en Bolivia demuestra la parcialización con el Gobierno. Es una respuesta al editorial de Página Siete donde se descalifica al proyecto.
Para continuar con el trabajo manipulativo, La Razón excusa el retraso de ocho meses en la iniciación del proyecto.
Tanto el editorial de Página Siete como el de La Razón son persuasivos. El primero en contra y el segundo, respondiendo, a favor. Ninguno tiene un trabajo de investigación lo suficientemente solido como para ser impuesto en el lector.
Respecto de la experiencia coreana, hay que destacar especialmente la historia de la Pohang Steel Company (Posco), pues fue fundada en 1963 como el primer paso del gobierno de Corea del Sur para dar paso a la industrialización del país, y sus líderes tuvieron que luchar contra viento y marea para hacerla posible pese a que entonces no tenían ni la experiencia ni las materias primas; hoy es la tercera industria siderúrgica más grande del mundo y desde hace un tiempo ha volcado su interés al desarrollo de tecnología de punta. Sin duda, un ejemplo para imitar.
La conclusión del editorial es que hay que ser optimistas con el acuerdo. La importancia del acuerdo se hace aún más evidente al considerar que, como lo reconoció en el acto el propio Ministro de Minería, el proyecto boliviano para desarrollar la tecnología adecuada para la industrialización del litio tiene un retraso de ocho meses debido a las adversas condiciones climáticas, los conflictos sociales y el incumplimiento de proveedores. El Gerente Nacional de Recursos Evaporíticos de la Comibol informó asimismo que el proyecto cuenta con un presupuesto inicial garantizado por un crédito de $us 879 millones del Banco Central de Bolivia (BCB).Según el acuerdo, la Comibol suministrará a la sociedad materias primas y construirá la planta piloto con una inversión de $us 750 mil; Posco aportará con ingeniería y construcción de la línea piloto, actividades en investigación y desarrollo, y apoyo tecnológico; y Kores estará a cargo de la obtención de precursores y el respaldo económico para el suministro de materias primas, aportando el consorcio un capital inicial de $us 750 mil.
Este párrafo también es informativo. Según se informó al firmarse el Principio de Acuerdo, los objetivos principales del proyecto contemplan el diseño e implementación de una planta piloto de experimentación en producción de cátodos, como paso previo a la construcción de una planta industrial, y la selección de la tecnología “más apropiada y adecuada” para la instalación de una industria de materiales catódicos bajo la modalidad Joint Venture con el consorcio de Corea del Sur.
Ampliación de datos sobre el acuerdo. Es informativo