domingo, 3 de junio de 2012


Trabajo 1    
REDACCIÓN II
Universitaria: Adelaida Campos
PÁGINA SIETE
La producción de litio y la alianza con Corea
Finalmente el Gobierno se inclinó por Corea del Sur para industrializar el litio del salar de Uyuni. Un consorcio surcoreano conformado por las compañías Kores y Posco se comprometió a construir en el país una planta para fabricar cátodos de litio, que es un insumo para producir baterías de ese metal.
La primera parte es informativa aunque también muestra que el Gobierno al fin se decidió por un consorcio.
El ministro de Minería y el presidente de la Comibol firmaron un contrato con ejecutivos de las dos empresas mencionadas ante la presencia del congresista Lee Sang-deuk, hermano del presidente coreano, Lee Myung-bank.
El segundo párrafo también es informativo. Por el momento no hay juicios de valor.
Gracias a esta firma, dijeron las autoridades, se podrá posteriormente “escoger la tecnología que se adoptará” en una eventual planta industrial de baterías de litio. La fábrica a la que se han comprometido es todavía una “planta `piloto” y con una inversión relativamente menor, de 15 millones de dólares, el 50%de ella aportada por el Estado boliviano.
En este tercer párrafo existen más datos para ilustrar acerca del proyecto. Está una cita textual pero no dice que autoridad la vertió.
Resalta que la fábrica es de prueba para que tengamos un panorama de la magnitud del proyecto.
El país tiene la reserva de litio más grande del mundo en el salar de Uyuni, que alberga unos 100 millones de toneladas del mineral.
La oración es de contextualización, para comprender mejor nuestra situación respecto al mineral.
La noticia es buena, obviamente, porque indica que se está avanzando en la explotación de un recurso natural que Bolivia no aprovecha. Sin embargo, la información podría ser demasiado optimista. La semana pasada, Página siete entrevistó a Oscar Ballivián, un especialista boliviano en litio, que reside y trabaja en Argentina, que ofreció un escenario para este tema más complicado.
En esta parte del editorial se vierte claramente un juicio de valor: la noticia es buena pero… Para argumentar el porque de tomar con mesura la noticia, Página Siete adelanta que un especialista, entrevistado por ellos, nos explicará mejor.
En primer lugar, recordó que Bolivia tiene tanto ventajas como desventajas en la producción de este mineral. Las ventajas, dijo, son el costo más bajo de producción debido a la abundancia del litio en el salar de Uyuni. Pero mencionó también los problemas: mayor lejanía del mar, menos seguridad jurídica, más problemas sociales y menos desarrollo tecnológico.
Según las declaraciones del experto en el tema, el editorial enlista las desventajas del proyecto frente a sólo una ventaja.
El especialista también recomendó tomarse las cosas con más calma y recordó que Argentina y Chile en 15 años de explotación de sus respectivos salares, recién están produciendo carbonato y cloruro de litio con una pureza de 99.9% y que ahora pueden intentar empezar a construir baterías de litio, de demanda cada vez mayor debido al crecimiento de la producción de autos eléctricos.
Este es el párrafo pesimista por que nos compara con países vecinos que también incursionaron en el área. En base a datos se recomienda no ser tan optimistas.
Bolivia todavía no ha empezado la producción industrial del cloruro de litio ni del carbonato, tampoco lo hace con una pureza cercana al 100%, lo que pone al país en una situación menos favorecida que nuestros vecinos; en el fondo su mensaje era hacer las cosas poco a poco y no intentar, de cero, una industrialización que requiere de tecnologías avanzadas y cuyo mercado, aunque esté en crecimiento, todavía no está definido.
La tesis ya está planteada: la idea es buena pero la ejecución no es correcta. Lo ideal para Página Siete es asegurar el mercado y la tecnología para industrializar el litio. Ésta es su conclusión aunque no lo suficientemente fuerte, por lo escaso de la investigación, para persuadir al lector y que éste la crea.
El tiempo dirá si el plan de la industrialización ofrecida por Corea es realista y útil para el desarrollo del país.
El editorial deja al tiempo el destino del proyecto. No dice ningún pronóstico porque no tiene los suficientes datos para afirmar con toda certeza que el proyecto no será exitoso.
En general el editorial es interpretativo pero muy débil para sostener su conclusión. Hace falta más de un especialista y que los datos sean de nuestro territorio. No está mal hacer similitudes con otros países pero tratándose de un editorial nacional, de La Paz, es mejor concentrarse en nuestro territorio.

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